El Retorno a lo Ancestral: La Ciencia y Paciencia detrás de nuestra Pizza de Masa Madre
En la gastronomía, a menudo "menos es más", pero "más tiempo" es siempre sinónimo de mejor. En Leduc 136, hemos decidido alejarnos de la inmediatez de la levadura comercial para abrazar un proceso más noble, complejo y, sobre todo, más honesto: la masa madre.
Nuestra pizza no se "hace", se cultiva. Y el resultado es una experiencia sensorial que redefine lo que debería ser este plato icónico.
El Corazón de la Masa: Fermentación Lenta y Masa Madre
La masa madre es un cultivo vivo que requiere cuidado diario. A diferencia de las masas industriales, nuestra masa atraviesa un proceso de fermentación de 48 a 72 horas. ¿Por qué es esto vital para el comensal foodie?
Complejidad Organoléptica: La fermentación prolongada desarrolla ácidos lácticos y acéticos que otorgan a la base matices de sabor profundos, ligeramente ácidos y con un aroma a cereal tostado inigualable.
Ligereza y Digestibilidad: Durante este tiempo, los microorganismos "predigieren" el gluten y los almidones, dando como resultado una pizza increíblemente ligera que no genera pesadez.
El Alveolado Perfecto: Buscamos esa estructura interna aireada, con grandes burbujas en el cornicione (borde), que demuestran una hidratación óptima y una técnica de estirado artesanal.
El Ritual del Fuego: El Horno de Piedra
Una masa de tal nobleza no puede ser cocinada en cualquier lugar. El horno de piedra es el escenario donde ocurre la magia.
A temperaturas que superan los 400°C, el choque térmico es inmediato. En cuestión de segundos, la base se vuelve crujiente, mientras que el interior del borde conserva su humedad y elasticidad. Ese punteado oscuro característico que verás en nuestras pizzas —el famoso "leopard spotting"— no es un error; es la marca de una cocción auténtica que carameliza los azúcares naturales de la harina.
La Experiencia en Leduc 136
En nuestra cocina, la pizza es un lienzo. Sobre esta base técnica impecable, disponemos ingredientes seleccionados por su origen y frescura: desde un pomodoro San Marzano de acidez equilibrada hasta quesos artesanales que funden con elegancia bajo el calor de la piedra.
No se trata solo de comer; se trata de apreciar el crujido inicial, la suavidad del centro y la explosión de sabores de una receta que ha esperado días para llegar a tu mesa en su punto de perfección.
"La pizza de masa madre no es una tendencia, es un compromiso con la tradición y el respeto al producto."